Discriminados.org
Blog en defensa de los animales
Los animales son discriminados por no pertenecer a la especie humana, una injusticia equiparable a discriminar por no pertenecer a la raza blanca, por no pertenecer al género masculino, o por no ser heterosexual.

¿Y por qué no defendéis a los/as niños/as?

1 ago 2016
Piztiak

Más de una vez nos ha ocurrido a muchos activistas defensores de los animales, que se acerca la típica persona a decirnos: “¿Y por qué no defendéis a las/los niñas/os que pasan hambre en lugar de perder el tiempo con los animales?”. Es una situación que se da con cierta frecuencia al poner nuestros puestos informativos en la calle.

En esas situaciones mis respuestas siempre han sido las siguientes:

  1. ¿Y cómo sabe usted si yo ayudo o no a niñas del tercer mundo?
  2. ¿Dígame qué es lo que hace usted exactamente por los niños del tercer mundo?
  3. Hay que defender a los niños y niñas que lo necesiten, pero ¿por que según usted esto implica que haya que dejar de lado a los animales?

Es habitual que se acuse a las personas defensoras de los animales de preocuparse de éstos, dejando de lado otras causas valoradas como prioritarias, como el combatir el hambre y la pobreza en el tercer mundo, las guerras, la esclavitud infantil, etc. Esta acusación es tremendamente injusta.

Razones por las que esta acusación es injusta:

1. En primer lugar una persona que decide dar su tiempo para defender a los animales, normalmente es una persona solidaria, con valores éticos, que siente un impulso de defender a los débiles, que no soporta la injusticia y desea hacer algo por combatirla. Lo contrario no tendría sentido ya que precisamente la defensa de los animales tiene lugar por esos motivos: por ética, para defender a las más débiles y por un afán de justicia. Seguro que hay excepciones, pero lo más común es llegar a este punto después de haber atravesado otras etapas, es decir, los animales son un paso más. Una persona que defiende a los animales, lo normal es que también esté en contra de otras injusticias similares como la pobreza, la violencia machista, la discriminación homófoba, la esclavitud, el racismo y las guerras.

2. En segundo lugar, el hecho de decidir no participar en la explotación de los animales no influye en absoluto en que se pueda estar preocupado por la situación de los seres humanos. Y el hecho de trabajar activamente por los animales no implica necesariamente que no se pueda trabajar en otras causas como el ecologismo, o el humanitarismo, dado que no son cosas incompatibles. ¿O acaso culparíamos de insolidario con el medio ambiente a una persona voluntaria de Cruz Roja por dejar de lado el activismo ecologista para ayudar a las personas? El trabajar para una causa concreta no significa que no se apoyen otras. Cada persona decidirá si colaborar con una, dos, tres o más causas solidarias (o ninguna).

3. En tercer lugar, considero que siempre es positivo que haya gente trabajando en todo tipo de causas para procurar que cualquier injusticia encuentre oposición, por mucho que unas se nos antojen prioritarias a otras. Cada persona somos diferentes y a unas nos preocupan más unas cosas que otras, forma parte de la subjetividad propia de la condición humana.

4. En cuarto lugar, quienes son capaces de sacrificarse por ayudar a otros, lo que deberían encontrarse es la admiración y el apoyo de la sociedad, no la crítica basada en subjetividades de quienes consideran que deberían estar haciendo otras cosas. Cierto es que podemos estar acertando o equivocándonos en la forma de ser personas solidarias. La única forma de no equivocarse es no hacer nada, pero no hacer nada es precisamente la actitud más perjudicial hacia las víctimas de la injusticia. Podremos escoger un camino más o menos recto para llegar a nuestra meta, pero el entusiasmo, la firme decisión y el ansia de justicia, nos harán llegar irremediablemente.

5. En quinto lugar, a unas cuantas personas que he visto criticar el activismo por los animales, reclamando que se debería “defender a los/las niños/as” las conocía directa o indirectamente, y he podido comprobar la falsedad de su supuesta ansia de “solidaridad”. Es injusto que quien trabaja activamente en otras causas, critique y pretenda decirnos cómo debemos ser solidarios, pero que lo haga quien no hace absolutamente nada por nadie, perpetuando con su actitud todo tipo de injusticias, es inadmisible.

6. En sexto lugar, los seres humanos que sufren la pobreza, el racismo, las guerras y la violencia, merecen indudablemente ser ayudados. Sin embargo los mecanismos y las organizaciones de ayuda hacia los seres humanos, están inmensamente más desarrollados y poseen recursos muy superiores a los que posee el movimiento de defensa animal. Existen abundantes subvenciones institucionales, programas de ayuda, fondos de cooperación para el desarrollo, etc, etc. Los animales no tienen nada excepto lo poco que ls activistas podemos aportar: nuestro trabajo y nuestra ilusión por mejorar el mundo. No quiero decir con esto que los seres humanos tengan toda la ayuda que deberían tener, ni muchísimo menos. Pero lo que sí tenemos muy claro es que los animales no tienen nada. Sólo nos tienen a nosotros.

7. Y por último, en séptimo lugar, lo cierto es que si hay seres indefensos sufriendo en este planeta son los animales. Más de 3.000 individuos mueren cada segundo en todo el mundo de forma cruel e injusta. Nada hay comparable al infierno en el que, el ser humano, convierte la vida de todos esos millones de seres inocentes, perfectamente capaces de sufrir. Son encerrados de por vida y hacinados en las jaulas de los criaderos, granjas intensivas, circos y zoológicos. Son literalmente despedazados, electrocutados, mutilados, degollados y asfixiados, en lugares como plazas de toros, laboratorios y mataderos, en condiciones de sufrimiento inimaginables para nosotros. Para los animales, los seres humanos somos auténticos nazis, y los lugares en los que les hacinamos son centros de exterminio, en los que han de pasar sus míseras vidas encarcelados entre excrementos, tras muros de cemento, sin ver la luz del sol, en un ambiente irrespirable. Y después de convertir su vida en una agonía insoportable, y de negarles su libertad, les arrebatamos lo único que poseen: la vida.

Tanto cualitativa, como cuantitativamente, la situación de los animales es la más dramática, sin embargo la sociedad les da la espalda.

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Un comentario

  1. Estupendo artículo. Hay muchos seres que sufren y a los que podemos ayudar. Algunos son humanos y otros no son humanos. ¿Donde concentrar nuestros esfuerzos? Además de priorizar a quienes más nos necesitan (y ese es un criterio muy importante), debemos priorizar en función de nuestra propia efectividad, y eso incluye trabajar en aquello en lo que nos sintamos más cómodos y más motivados.

    El siguiente artículo recomienda hacer algo que:

    1) amas,
    2) eres bueno haciéndolo, y
    3) tiene un gran impacto positivo

    http://veganstrategist.org/2016/07/28/finding-your-activist-sweet-spot/

    25-ago-16 · 10:55 10Thu, 25 Aug 2016 10:55:42 +000042. | Permalink

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